23.10.08

Nos quedamos en el sofá



Llegaste a casa todo empapado. No tenía muy claro si era la lluvia o el gris de tus mejillas lo que te había puesto tan triste, lo que me había hecho sentirme tan sola. Llegaste con prisas, como siempre, dispuesto a tumbarte en mi sofá (vale, en el sofá sin más), a arroparte con la manta (¿ves?he dicho la manta) y arremolinarte en cualquier esquina siempre que tus ojos fueran capaces de rozarme con cualquier suspiro por alguna parte. Te noté asustado, aunque no quise pensar que venías a llorarme un poco. Me pediste un té a medias y aparecí por la puerta de la cocina con un paquete de galletas. Sé muy bien leerte la mente, pese a que no me creas. Cuando dices té, sé que hay algo detrás, que hay mucho detrás, que me estás pidiendo a gritos encender el DvD y vernos, como siempre, como antes, alguna peli de Isabel Coixet para terminar luego hablando de los naufragios... Pero esta vez era distinto. Me quitaste el mando a distancia de las manos y te sentaste frente a mis rodillas. Me asustas cuando haces cosas imprevisibles para mí, que te he visto ya tanto... Me miraste a los ojos muy seriamente mientras los míos comenzaban a brillar. Después me contaste que él se había ido, que se había marchado, que no aguantabas sus fotografías por la pared y que necesitabas asilo político. Muy parlamentaria no es que sea, pero siempre estoy dispuesta a acoger emigrantes. Tenías suerte. Llegabas justo a tiempo, empapado pero justo a tiempo. Justo en el momento en el que me daba cuenta de que octubre se me escapaba por el desagüe y era viernes, y los viernes me pongo siempre melancólica, y tú estabas allí y te dije "nos quedamos en el sofá esta noche". Tú asentiste con la cabeza pero, muy bajito, me contestaste antes. "Sí, pero antes te saco a bailar".

8 suspiro(s) compartido(s):

Cristian dijo...

No puedo evitar sentirme parte de este texto... me encantaría comprar un sofá a medias, comer galletas contigo antes de dormir y ver la misma lluvia tras los mismos cristales... tiempo al tiempo. No seremos una familia convencional, pero me encantaría que la palabra familia estuviera en nuestra nevera. =))


me encanta eh... ( L )

Fran Montoro dijo...

AnA, has vuelto a hacer gala de tu habilidad especial para concentrar la vida y las emociones en objetos y decorados, en este caso el sofá...También te digo que he tratado con mucho mimo a tu criatura y que he conseguido comprender todo lo que ella significaba...
un fuerte abrazo desde Granada,,,

maruja de pro dijo...

brutal...muy brutal...sé lo que dices y me duele, porque a veces lo sueño

Troba dijo...

siempre me dejan tus relatos un infinito aroma de ternura ...

besos desde la ciudad gris.

Paco dijo...

Y simplemente leyendo este texto se sintió mucho más reconfortado, de eso estoy seguro. Cada da vez más cerca de desbancar a Emily D.

RocíoGR dijo...

me encanta, Ana, me encanta =D!
es muy grande...

eferios dijo...

Esto tiene el olor a las galletitas que me regalaste, en un julio caluroso en que viniste a curarme de frío, junto a la orilla y sentadas en el asfalto.

Una sinestesia, en toda regla.


Te requetequiero.

Astérix el galo dijo...

Soberbio, narras bien, pero te quita puntos que te guste coixet, jajaj.

No en serio muy chulos los posts, te sigo.