30.8.08

¿Tristeza con dolor de estómago?

"¿Quién dinamita, quién desintegra con los dedos
estrellas rosa fucsia flotando en tu garganta?".

Elena Medel. Mi primer bikini.


Volvía a tener aquella sensación como sabor a sábados nublados por la tarde cuando ella era pequeña. NUnca había llegado a comprender qué significaba aquella extraña... ¿Tristeza con dolor de estómago?, aunque era capaz de reconocerla pese a que de vez en cuando cambiase el día de la semana en que aparecía.

Aquel día, cuando se levantó y subió la persiana de su cuarto, se dio cuanta de que, efectivamente, el día estaba nublado y habrían bajado las temperaturas unos cuantos grados, como le había avisado su madre. Tras tres minutos con la vista fija en ningún lugar concreto del edificio de enfrente que se podía contemplar a través de su ventana, cayó en la cuenta de que quizás aquel día fuese a ser uno de esos de los de ¿tristeza con dolor de estómago? En ese tipo de días a Susana no le apetecía comer y pensaba que sería fácil ponerse a vomitar conejitos como decía Cortázar. Susana no tenía conejitos en su interior pero sí ganas de vomitar. Hubiese estado bien que Susana se hubiese puesto a vomitar los nervios acumulados que dos días antes había intentado expulsar llorando. Funcionó. Pero no era suficiente. Por eso quería vomitar, vomitar, vomitar ¿tristeza con dolor de estómago?. Nunca se le había dado demasiado bien vomitar. Tendría que buscar otra opción.

En los momentos como esos, Susana tenía la sensación de que se volvía pequeñita e indefensa, que volvía a tener tres o cuatro años y que necesitaba de un cuerpo al que abarzarse para temblar y berrear como una loca hasta quedarse sin voz. La diferencia es que mamá ya no le valía. Quizás Marcos o Isa...

En cualquier caso, se fue a la cocina y encendió el termo. Susana empezaría por una buena ducha. Después una peli acurrucada en el sofá y más tarde a lo mejor un batido de helado de chocolate con las chicas.

Pero Susana quería vomitar. Quería vomitar la ¿tristeza con dolor de estómago? de los sábado por la tarde cuando era niña. Ahora que ya no era tan niña y que era sábado por la mañana... Las cosas no habían cambiado tanto.

26.8.08

¿Fumamos?


Me apetecía fumarme algo. Tú simplemente me invitaste a bailar (o eso intuí yo por tu falta de miradas asesinas sobre mi vestido). A las dos horas y media de Caciques con cola me contaste tu secreto. Involucrarme con la mafia no era mi estilo pero... Septiembre siempre ha sido época de emociones fuertes y algo de dieta.

Yo de lo segundo andaba estupenda. Respecto a lo primero... Sí, me apetecía fumarme algo.

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Esperaba que no se me enfriase el último chupito de tequila.

16.8.08

Insectos



Al principio eramos como dos salamandras. Luego vino un genio maligno y consiguio hacernos disminuir de tamaño. Yo me volvi violeta mientras tu te acercabas mas al azul y todo dejo de funcionar. A mi tu mundo se me quedaba pequeño y tu te ibas dejando todas las puertas abiertas. Nunca llegue a entenderte enteramente pero aun te sigo odiando por eso. Por eso y por lo de la tapa del vater. Todos los hombres dejan la tapa del vater levantada; tu insistes en colocar bien el rollo de papel higienico e invitarme a preparar en la cocina algo de comida sana. No nos poniamos de acuerdo en la comida del dormitorio. Daba igual.

Cuando te fuiste te eche de menos tanto que me pase veintisiete dias vomitando el amor que todos los meses habia ido acumulando en las apenas 24 horas que tienen cada uno de ellos.

Nunca quise invitarte a ser cruel conmigo.


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2.8.08

Próxima parada:


Paris



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Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden transformar las cosas.
FRANÇOISE GIROUD, periodista y escritora francesa